REFORMAR CALEFACCIÓN

REFORMAR CALEFACCIÓN

Los sistemas de climatización (calefacción y aire acondicionado) son los mayores consumidores de energía. El calor y el frío representan hasta el 50% de la factura eléctrica. Por su magnitud, son un objetivo clave del ahorro energético. En este ámbito, los ahorros son posibles a través de las siguientes medidas: programar la temperatura según los horarios, revisar los sistemas de climatización con frecuencia, es de especial importancia atender a los filtros cuando la calefacción es por aire.

También, dos tercios de calor generado en un edificio se pierden a través de las paredes y techos (el tercio restante se va por las puertas, ventanas y sistemas de ventilación). Por tanto, es obvio que una mejora en el aislamiento térmico del edificio puede conllevar una reducción drástica de las pérdidas de calor (o bien de las entradas indeseadas de calor, en los meses de verano) y de los costes de climatización. Por este motivo, es muy necesario llevar a cabo un mantenimiento regular del edificio, atendiendo y reparando posibles paredes degradadas, cristales rotos o ventanas que no cierran de forma correcta. 

Por todo ello es imprescindible renovar el sistema de calefacción  cuando es muy antiguo o hacer un mantenimiento periódico de la instalación.

Hay muchos sistemas de calefacción en el mercado y se pueden clasificar por la energía que consumen o por su sistema de funcionamiento.

Los tipos de calefacción según la energía que consumen

  • Electricidad
  • Electricidad y Gas natural
  • Gas natural
  • Gas butano
  • Gas propano
  • Gasoil
  • Biomasa (pellets)
  • Geotermia
  • Leña

Ahora vamos a ver algunos ejemplos de ellos:

  • Calefacción todo por electricidad: bombas de calor, radiadores eléctricos,  pequeños calefactores aire caliente, etc.
  • Calefacción eléctrica y gas natural

* Calderas para radiadores de agua: estas calderas calientan el agua que va por los circuitos de calefacción con gas natural, y mueven o distribuyen el agua a través de los radiadores mediante una bomba eléctrica

* Calefacción radiante: igual que el apartado anterior. Normalmente necesita de una caldera que calienta e impulsa el agua a través de tuberías que van por el suelo. La ventaja que tiene respecto a la anterior es que para calentar el ambiente necesita unas temperaturas más bajas que la calefacción por radiadores y por ello consume menos.

  • Calefacción gas natural: así se les conoce también a las anteriores porque el consumo mayor es de gas natural
  • Calefacción gas butano: las calderas que funcionan con bombonas recambiables
  • Calefacción de gas propano: donde hay redes de distribución de este gas y por acumulación en grandes depósitos, sobre todo en viviendas unifamiliares
  • Gasoil: por acumulación en depósitos, sobre todo en viviendas unifamiliares
  • Biomasa o calefacción pelet: son calderas que utilizan los pellets (o pastillas de biocombustible: pastillas prensadas de compuestos de madera u otros componentes orgánicos vegetales)
  • Geotermia: energía gratis que aprovecha el calor natural de la Tierra que hay a cierta profundidad. Casi exclusivamente para viviendas unifamiliares que tienen terreno alrededor para poder hacer la excavación y montar el cuarto técnico
  • Aerotermia: la aerotermia está basada en el aprovechamiento del calor latente que hay en el aire exterior, sea cual sea la temperatura exterior. Este calor se traslada a una bomba de calor que lo transforma en calor o frio según la necesidad,  como una bomba de calor convencional. También puede proveer de agua caliente sanitaria mediante un depósito de inercia donde se va acumulando el agua calentada hasta su uso. Este sistema requiere de cierto espacio para instalar los equipos
  • Leña: las calderas que utilizan este combustible para producir calor o bien se utiliza en fuegos a tierra para calefactar muy localmente. También se puede distribuir este calor mediante sistemas por conductos

No existe una mejor calefacción que otra. El mejor sistema de calefacción está compuesto de varios subsistemas y diversas combinaciones. Una de ellas podría ser: caldera de gas y radiadores por agua + el aprovechamiento del calor residual interior que se genera en todas las viviendas y que mediante un intercambiador se vierte al sistema de calefacción. Eso hace que la caldera trabaje “menos” y, por lo tanto, consuma menos.

Por otro lado, la calefacción más eficiente, medida en función de unos parámetros conocidos por las siglas COP (calor) o EER (frio), es la bomba de calor convencional, porque por cada kW de electricidad que consume, aporta 3-4 kW de potencia en climatización (calor o frio).

Para poder escoger la mejor calefacción a instalar, siempre hay que hacer un estudio de cada caso y conocer las promociones que hay en el mercado para poder aprovecharlas. Pero siempre han de ser sistemas ya contrastados, que ya tengan un cierto recorrido en nuestro mercado. No en el mercado de otros países. Los condicionantes clímáticos según la ubicación también hay que tenerlos en cuenta.

Y sobre todo, hay que valorar que hay una gran parte del año en la que no son necesarios ni la calefacción ni la refrigeración.  

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